Dorada al horno


Para 3 personas

3 Doradas

Sal y pimienta

Aceite de oliva

½ Tomate

3 rodajitas finas de limón

2 dientes de ajo

Perejil, tomillo, romero, estragón

2 dl. Vino blanco

Precalentar el horno a 250°

Lavar bien las doradas, secarlas y salpimentar.

Picar menuditos el tomate, el ajo y las hierbas. Añadir un poquito de aceite, sal y pimienta. Rellenar las doradas y añadir también una rodajita de limón a cada una.

Colocar en un recipiente de horno y meter al horno, al que se le bajará la temperatura a 200°, por 45 minutos aprox.

Cuando el pescado esté doradito se le añade el vino, ahora dejar en el horno hasta que se haya reducido el vino a la mitad.

Estas doradas la acompañamos con unas patatitas nuevas, fritas en la sartén con 5 dientas de ajo algo machacados y una hojita de laurel. Una ensalada con tomates y cebolla y ya está.

Buen provecho!


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Tomillo

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El tomillo procede de los países del Oeste del Mediterráneo, donde se da como arbusto enano sobre suelos pobres, arenosos y pedrosos.

No es fácil seguir la historia de esta planta. Se cree que su extensión por toda Europa se debe a los romanos. Su nombre en latín es Thymus, que indica a su capacidad reforzante y estimulante (en griego: valor y fuerza). Los legionarios romanos tomaban un baño en agua con tomillo antes de la batalla, para llenarse de valor y fuerza. Hoy en día un baño de tomillo es utilizado como estimulante por „amantes cansados“.

El tomillo ya fue usado como condimento por los griegos y los romanos. En el Egipto antiguo se utlizaba en el embalsamamiento. En la Edad Media en el Norte de Europa simbolizaba también valor y fuerza. En esta época fue muy estimado sobre todo en Inglaterra y en Francia, donde todavía hoy en día es una de las hierbas aromáticas preferidas. El tomillo también se usaba como incienso en los funerales y se ponía también en el ataúd con lo que se suponían asegurar un buen tránsito a la próxima vida.

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Ya en la antigüedad se conocían las propiedades antisépticas de esta plantita pequeña pero resistente. El Tomillo obra como desinfectante, disolvente mucoso y como calmante de calambres, espasmos, convulsiones.

Hoy en día es utilizado sobre todo contra problemas bronquiales, astma, catarros y también contra infecciones de vejiga o riñones, así como para ayudar en problemas de digestión.

El té de tomillo se toma sobre todo en caso de tos, resfriado y dolor de garganta.

El aceite de tomillo es usado hoy en día como ingrediente frecuente en jarabes contra la tos y en medicamentos para curar heridas e infecciones, así como en la producción de pasta de dientes y aguas bucales, en baños y en compresas.

El tomillo tampoco puede faltar en la mayoría de los licores de hierbas más conocidos.

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El tomillo es un condimento muy importante en muchas de las cocinas europeas. En la cocina francesa es un componente muy importante en el „bouquet garni“, además de en las  hierbas de Provenza (Herbes de Provence). El tomillo, con su sabor un poco acerbo, se puede usar para casi todas las recetas, tanto sean de pescado, carne, verduras… Casi no hay plato que no gane sie se le pone un poco de tomillo. Sobre todo platos pesados para la digestión se hacen mejor digeribles si llevan tomillo.

El tomillo se lleva muy bien con el laurel, la nuez moscada, el romero y la salvia, ya que incluso refuerza el sabor propio de los otros condimentos y no es dominante.

El tomillo es imprescindible en todos los asados de carne de cerdo, cordero, oveja o cabra; en los embutidos, en estofados de selvajina, de aves, de ternera. El tomillo aromatiza  platos de setas o platos con tomates, sopas de verduras, platos de lentejas o habas, salsas de hierbas, pescados y mariscos.

Para aprovechar bien del aroma del tomillo hay que cocinarlo con los otros ingredientes. El tomillo seco, que se compra en frasquitos, hay que usarlo con cuidado, ya que es tres veces más fuerte que el fresco.

El tomillo se da muy bien en suelos secos, pobres, arenosos y en lugares soleados. En suelos húmedos se da muy mal y pierde en aroma.

Tomillo lo hay de muchos tipos, por ejemplo de limón, de lavanda, de comino, etc., etc.,  la lista de aromas del tomillo es muy larga.

El tomillo se puede cosechar continuamente, pero un poco antes de que florezca es cuando más aroma tiene. Cuanto más cortos se dejen los brotes a la hora de cosechar, más lo agradecerá la planta, creciendo más voluminosa y aromática.

Arroz con gambas

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Para 2 personas

Una taza de café de arroz largo (tipo Carolina)

200 gr. de gambas

1/2 calabacín cortado en taquitos

1/2 pimiento morrón cortado en tiras finas

1 zanahoria cortada en taquitos

1/2 guindilla cortada en rodajitas finas

1/2 cebolla picada pequeñita

1 diente de ajo picado pequeñito

1 dl. de Noilly Prat (vermouth francés) o vino blanco

1 taza de café de caldo de pescado caliente

3 tazas de café de agua hirviendo

Azafrán

Tomillo, perejil, albahaca, estragón

Sal y pimienta

En una sartén se pone la cebolla, el ajo y la zanahoria a sofreír, cuando estén pochados y antes de que cojan color se añade el calabacín, el pimiento, la guindilla y el arroz, se le da unas vueltas y se apaga con el Noilli Prat. Se deja evaporar y se le añade el caldo de pescado y 2 tazas de café de agua hirviendo. Ahora se añade el azafrán, el sal y la pimienta. Dejar cocer unos 15 – 20 Minutos. Revolver de vez en cuando y si hiciese falta añadir un poco más de agua. Unos minutos antes de sacar del fuego añadir las hierbas aromáticas picadas muy finas.

Buen provecho!

Tarta veraniega de verduras

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Para un molde de 24 cm. Ø / Para 4 personas

200 gr. de harina

100 gr. de mantequilla muy fría

1/2 dl. de vino blanco, o agua, o una yema de huevo

1/2 cucharadita de sal

1 calabacín verde, pequeño, cortado en rodajas

1 calabacín amarillo, pequeño, cortado en rodajas

1/2 pimiento rojo, cortado en cuadraditos

1/2 pimiento amarillo (o verde) cortado en cuadraditos

8 tomates pequeñitos (cherry, cocktail, dátiles), cortados a la mitad. Los míos eran bastante grandes, así que los corté en cuatro trozos.

1 cucharada de alcaparras

2 cucharadas de creme fraiche

2 cucharadas de queso Quark (es parecido al requesón español)

1 diente de ajo, sal pimienta, varias ramitas de tomillo y romero

Parmigiano rallado

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En un recipiente grande poner la harina y el sal. Revolver. Añadir la mantequilla cortada en taquitos. Con las manos frías „frotar“ la harina y la mantequilla hasta que quede granulada. Añadir el vino y amasar muy poco tiempo (cuanto más se amasa, más dura va a ser la masa al hornearla). La masa no va a quedar bonita como uno se imagina una masa de pan o otra; lo importante es conseguir una consistencia de masa lo antes posible. Dejar reposar envuelta en película de plástico durante media hora en la nevera.

Primero preparar la crema que va encima de la masa:

En un bol poner la creme fraiche, el Quark (o un queso fresco que os guste), el ajo picadito, las hojitas de tomillo, sal y pimienta. Revolver todo muy bien y poner encima de la masa.

A continuación colocar primero las verduras, luego unas ramitas de romero y para acabar esparcir el parmigiano por encima.

Si os gustan las verduras muy blandas, entonces os conviene pocharlas en una sartén con aceite de oliva y luego escurrirlas muy bien del aceite antes de ponerlas sobre la masa.

A nosotros nos gustan con un poquito de consistencia, así que pongo todo en crudo.

Meter en el fondo del horno, precalentado a 220°, y dejar durante 30 minutos aproximadamente.

Espero que os guste.

Buen provecho!

Otra Tortilla: Esta vez con calabacín y pimientos

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Por fin llegó el verano! Y con él muchas hortalizas, ensaladas y frutas maravillosas en la huerta. Qué ganas tenía ya de poder comer esos calabacines, pimientos, berenjenas, tomates, ensaladas, frutas, etc., etc., que se dan aquí, en la región, aunque sólo por poco tiempo. Y esos colores! Por fin un poco de color en el ambiente, es que fue un invierno muy largo, muy frío, muy mojado, muy gris… interminable.

Así que aquí está esta receta de tortilla con muchos colores veraniegos:

Para una sartén grande / para 4 personas

8 patatas medianas

1 calabacín pequeño, tierno, Bonito

1 pimiento rojo brillante y crujiente

1 cebolla grande

8 huevos grandes

aceite de oliva, sal, pimienta y unas hojitas de tomillo

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Pelar y cortar las patatas en rodajas, así como los calabacines y trocear los pimientos y la cebolla. Bater los huevos en un recipiente grande.

En una sartén con abundante aceite caliente pochar las patatas ( no dejar dorar). Sacar las patatas y disponerlas sobre un plato con papel de cocina para que pierdan el aceite que llevan. En la misma sartén y con el mismo aceite, pero menos cantidad, pochar los calabacines y los pimientos, añadir en los últimos minutos de cocción la cebolla. Cuando esté todo cocido (sin dejar dorar), se pasan a otro plato con papel de cocina.

En el recipiente con los huevos batidos se añaden las patatas y los calabacines con los pimientos y la cebolla, y se revuelve todo muy bien, pero con cuidado de no deshacer demasiado los ingredientes. Añadir también el tomillo, la sal y la pimienta. Volver a revolver con cuidado y pasar la mezcla a la sartén con muy poquito aceite. Cocinar a fuego medio. Cuando se vea el huevo por arriva cuajado (o casi cuajado) es hora de darle la vuelta a la tortilla y en un par de minutos ya está.

 

Esta tortilla queda muy bien acompañada de una ensalada de lechuga y tomates o una ensalada de tomates, o de pepinos.

Buen provecho!

Ossobuco alla milanesa

 

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Este es uno de mis platos preferidos de la cocina italiana. Se suele servir con polenta o un risotto al azafrán, pero también quedan muy bien unos tallarines.

El ossobuco para este plato suele ser de ternera, pero se puede utilizar también de cerdo.

Para 4 personas:

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4 ossibuchi de 4 cm de espesor aprox.

Sal

1 cucharada de harina aprox.

80 gr. de mantequilla (clarificada*) o 3-4 cucharadas de aceite de oliva.

Hacer 2-3 cortes finos en los bordes de las rodajas de carne, (suele haber una piel fina, casi transparente en los bordes y esa tiende a retirarse al entrar en contacto con el calor y las rodajas se deformarían).

Salar y enharinar la carne. En una olla con capacidad bastante como para poner las rodajas una al lado de la otra, calentar la mantequilla y dorar la carne. Acabada la operación disponerla en un plato y reservar hasta más tarde.

1 cebolla

1 zanahoria mediana

1/2 tallo de apio

1 diente de ajo machacado

1 ramita de mayorana (o tomillo)

1 trocito de piel de limón

sal y pimienta

Añadir otra vez un poco de mantequilla clarificada, si hiciese falta, y calentar. Picar la cebolla muy fina, así como la zanahoria y el apio; meter en la olla con el ajo, la mayorana y un trocito de piel de limón. Dejar coger poco color. Añadir la carne y condimentar con sal y pimienta.

 

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1 dl. de vino blanco seco

Añadir el vino blanco y dejar evaporar casi por completo.

2 tomates maduros

caldo de carne caliente

Pelar los tomates y picarlos muy finos, añadirlos a la olla. Tapar y dejar cocer a fuego moderado con 2dl. de caldo aprox., durante 1 hora y cuarto más o menos, hasta que la carne quede muy tierna (o más si fuese necesario, depende de la calidad de la carne). Durante la cocción se le va añadiendo alguna cucharada de caldo de vaca para que haya siempre suficiente líquido y para que nos quede bastante salsa, que es muy rica y acompaña muy bien la polenta, el risotto o los tallarines.

 

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1 diente de ajo

1 limón rallado

1 cucharada de mantequilla

Por último, añadir el ajo picado muy fino,la piel de limón rallada y la mantequilla. Revolver y ya está listo para servir.

Esta receta también se puede hacer en el horno:

Sofreír primero la carne en una sartén con mantequilla caliente y luego las verduritas; después disponerla en una fuente de horno capaz. Necesitará un poco más de tiempo de cocción (siempre a temperatura moderada, 180° la primera media hora aprox. y cuando hierba un poco bajar a 160°).

Buen Provecho!

 

*La mantequilla clarificada tiene un punto de humeo más alto que la mantequilla normal, ya que ha sido calentada a fuego suave para hacer que se evapore su contenido de agua. Así es que al utilizar la mantequilla clarificada para dorar o saltear algo en la sartén, ésta no salpicará tanto como la mantequilla normal.