Berenjena

 
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Su origen está en India (hace más de mil años) y es un ingrediente muy usado en su cocina, así como en la cocina de China y Tailandia.    Se fue extendiendo por Oriente Medio y así llegó hasta nosotros. La berenjena se la debemos a los moros, quienes nos la trajeron en la Edad Media y los españoles la llevamos a América y al resto de Europa, donde se extendió por todo el Mediterráneo: desde Francia, pasando por Italia hasta  Grecia y Turquía.

A esta planta le gusta mucho el clima cálido, sobre todo en el período de crecimiento. No le sienta nada bien el frío.

Existen muchas variedades. Las más conocidas son la grande, ovalada, de color violeta oscuro (como la de la foto), pero las hay redondas, violeta oscuro, violeta claro, violeta rallada, blancas (aunque estas son solo ornamentales), y muchas más.

A la hora de la compra, hay que fijarse en que no sean demasiado grandes y que tengan una piel tersa y brillante. Cuando son demasiado maduras, aparecen manchas en la piel, que luego al pelarlas, son manchas marrones en su carne blanca y además amargan. No aguantan mucho en la nevera (1-2 días), por lo que una vez recogidas o compradas se deberían de usar rápido.

La mejor época del año para consumir la berenjena son los meses de Mayo, Junio y Julio.

Debe tomarse siempre cocinada, nunca cruda. 

Se toma frita, rebozada, asada, guisada, rellena. No se suele hacer hervida porque no está nada buena.

Se puede tomar con piel o sin piel. Si se come con piel, por lo de aprovechar su aporte en fibra, se recomienda comprarlas muy tiernas, ya que la piel endurece cuanto más vieja es y le cuesta más cocerse…

Al cortar la berenjena la pulpa tiende a oxidarse en pocos minutos (al contacto con el aire se pone marrón).

La berenjena es un producto culinario muy apreciado por diferentes culturas. Muchas naciones tienen un plato típico elaborado a partir de berenjena. En España, los catalanes tienen la Samfaina, la Escalivada ó el Espencat donde la berenjena se acompaña del pimiento, los italianos tienen la „Caponata“, „la parmigiana“, uno de los platos más famosos junto con la Mousaka griega y los turcos tienen el Imam Bayildi.

En Asia, las berenjenas suelen ser más bien pequeñas, redondas y menos amargas que las nuestras. Se pueden comer incluso crudas. La berenjena occidental no se puede comer cruda; es demasiado amarga y mala de digerir. Antiguamente creían que era venenosa, porque alguien sensible podía sentirse mal después de comer una berenjena cruda (reacciones alérgicas y dolores de cabeza).

Y, en cambio, la berenjena es muy sana: tiene fibra (si se toma con piel), pocas grasas y pocas calorias. Su contenido principal es el agua, un poco más del 90%.

Tras una comida grasa, ayuda a eliminar la grasa. Estimula la bilis y ayuda a reducir el colesterol y a prevenir la arteriosclerosis. También reduce los niveles de glicemia, lo cual es beneficioso para los diabéticos.

La piel de la berenjena tiene propiedades antioxidantes, por lo que se recomienda en la prevención de enfermedades cardio-vasculares y cáncer. Pero no se recomienda para los que ya padecen de problemas cardiacos.

La pasta del fruto machacado se utiliza como bálsamo, aplicado a la piel quemada por el solo contra el reuma. También calma los dolores reumáticos beber el agua de este fruto machacado en agua, dejado en reposo 1 día completo y tomándola como agua de uso.

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